Autonomía y control
Permite decidir qué tratamientos médicos se desean aceptar o rechazar.
La planificación de final de vida es fundamental porque garantiza que se respeten los deseos médicos, personales y financieros de una persona cuando ya no pueda expresarlos por sí misma, además de reducir el sufrimiento emocional y económico para la familia.
Permite decidir qué tratamientos médicos se desean aceptar o rechazar.
Evita que los seres queridos tengan que adivinar o tomar decisiones difíciles en momentos de alto estrés emocional.
Facilita el acceso oportuno a cuidados paliativos o programas enfocados en el control del dolor y la calidad de vida.
Previene conflictos familiares y trámites engorrosos.